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Árboles asomándose por las ventanas

La Kunst Haus Wien puede considerarse uno de los planes más delirantes que ofrece Viena… Es uno de los dos edificios construidos por el arquitecto, pintor, escultor, escritor, diseñador, performancer, ecologista, activista y provocador Friedensreich Hundertwasser.

A diferencia de la Hundertwasser House -que se encuentra a pocos minutos a pie- este edificio no sólo también se puede visitar por dentro sino que, además, alberga un museo dedicado a este excéntrico artista, a quienes muchos vinculan con Gaudí por sus formas biomórficas. 

Lo que es seguro es que las líneas redondas, alegorías, brillos y fantasías de sus cuadros hablan de la influencia de sus compatriota y cofundador de la Secesión Vienesa, Gustav Klimt. Además de pinturas, el museo expone sus tapices, banderas y maquetas de su ciudad ideal, donde el hombre debía “devolver a la Naturaleza lo que le había ocupado ilegalmente”. 

Gran predicador de la integración de la Naturaleza en la ciudad, en los edificios de Hundertwasser las azoteas están llenas de plantas y vegetación… e incluso hay árboles en el interior de las habitaciones, que crecen y se asoman por las ventanas, como muestra la fotografía. 

También son característicos los suelos de mosaico formados por constantes ondulaciones, porque decía que así eran “melodías para los pies”. Este efecto se puede comprobar incluso en el Kunst und Café de la planta baja, donde se sigue la misma premisa de evitar la línea recta porque, según decía Hundertwasser, era “la herramienta del diablo”. En contraposición al racionalismo, él proponía una estética basada en la  espiritualidad y la ecología.

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