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La sede del Humanismo Tecnológico en el MIT

“El Stata parece inacabado y que está a punto de colapsar. Las columnas se inclinan en ángulos de miedo. Las paredes se tambalean, giran y chocan en curvas y ángulos aleatorios. Los materiales cambian donde se mire: ladrillo, acero con superficie de espejo, aluminio cepillado, pintura de colores brillantes, metal corrugado. Todo parece improvisado, como si hubiera sido abandonado en el último momento. Ese es el punto. La apariencia del Centro Stata es una metáfora de la libertad, la audacia y la creatividad de la investigación que se supone que tiene lugar dentro de ella”. Así describió el columnista de arquitectura del Boston Globe, Robert Campbell, el Stata Center. Un complejo académico de más de 65.000 m2, diseñado por Frank Gehry, para el Massachusetts Institute of Technology (MIT).

El encargo que recibió Gehry fue crear un espacio que fomentara la comunicación… y diseñó este edificio ecológico, que enlaza laboratorios, aulas, oficinas y salas de reuniones. Entre sus huéspedes más destacados está el Laboratorio de Inteligencia Artificial y Computer Science (CSAIL), el Laboratorio de Información y Decision Systems (LIDS), los departamentos de Ingeniería eléctrica, Informática y Matemáticas, y la MIT Sloan School of Management. Como una apuesta clara del MIT por el Humanismo Tecnológico, también alberga el Departamento de Lingüística y Filosofía.

A partir del cuarto piso, el edificio se divide en dos estructuras distintas: la Torre Gates (G) y la Torre Dreyfoos (D), en referencia a dos de sus máximos inversores. Entre los despachos de estas ya icónicas torres del MIT está el del filósofo y psicólogo Noam Chomsky, considerado por The New York Times como el “padre de la lingüística moderna”; el del criptógrafo y creador de algoritmos Ron Rivest; el de Tim Berners-Lee, promotor del proyecto World Wide Web, que en 1990 implementó con éxito la primera comunicación entre un cliente y un servidor http, a través de internet, y la oficina del activista del software libre, Richard Stallman, entre otros.

Aunque el número de calle ha sido siempre el sistema de identificación que se utiliza en el MIT, a este Edificio 32 se le conoce más por el nombre de su principal financiador. Ray Stata, ex alumno del MIT y su mujer Maria, aportaron 25 millones de dólares al proyecto. Cuando se inauguró en 2004, no faltaron los que lo compararon con el Expresionismo alemán de 1920 y quienes lo criticaron abiertamente, como el matemático y teórico arquitectónico, Nikos Salingaros, quién afirmó que “una arquitectura que invierte los algoritmos estructurales para crear desorden, los mismos algoritmos que en una aplicación infinitamente más detallada generan forma viva, deja de ser arquitectura. Los edificios deconstructivistas son los símbolos más visibles de la deconstrucción real. La aleatoriedad que encarnan es la antítesis de la complejidad organizada de la naturaleza”.

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