Ponsdecomunicacio

Romanticismo francés en estado líquido

Descubrí la provenzal Fontaine de Vaucluse gracias a una recomendación de última hora. Pero no fue por eso que me sorprendió tanto, ni por su halo misterioso… sino fue su romántica belleza la que me empapó completamente y me sumergió en un estado casi hipnótico.

Simplemente relajar la mirada fijándola en el fluir del agua y en cómo las plantas acuáticas improvisan sus movimientos según el ritmo del caudal es un buen ejercicio de meditación activa. Del mismo modo que al observar los volúmenes y simetrías que provocan las distintas cadencias del manantial parece que se esté mirando por la óptica de un caleidoscopio.

Más tarde leí que este bucólico paisaje había seducido a multitud de artistas como Petrarca, a quién le sirvió de fuente de inspiración para escribir sus sonetos de amor platónico a Laura. También, que el nombre de Vaucluse proviene de “valle cerrado”, lo que se entiende si se pasea por la rive gauche del río Sorgue hasta llegar al desfiladero, que se encuentra a los pies de un acantilado de 200 metros de altitud.

Durante el paseo, las formas poco nítidas de este paisaje sumergido pueden dar la sensación de estar dentro de un cuadro impresionista francés o en alguna de aquellas sugerentes pinturas prerrafaelitas… ya que éstas bien podrían ser las aguas en la que flotaba “Ophelia” de Sir John Everett Millais.

Deja tu comentario